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lunes, 4 de marzo de 2013

Pasta (parte I)

Aprovechando que la cobloger ha decidido dar señales de vida y siguiendo la linea de su entrada, voy a poner en marcha una idea que lleva tiempo dando vueltas por mi cabeza: una serie de entradas con recetas de pasta, similar a la que ya hice sobre las ensaladas.

Es curioso que siendo la pasta uno de los pilares básicos de la alimentación de los estudiantes, aun no le hayamos dedicado la atención que se merece.

Esta receta surgió un día que encontré en mi nevera:

- Queso roquefort (unos 20 gramos).
- Un muslo y sobremuslo de pollo.

y claro, por separado me servían de poco, así que para aprovechar (que estamos en crisis y aquí no se tira nada) decidí combinarlos con:

- Una cebolla grande
- Un brick de nata (500ml por cada 2 personas)
- Champiñones
- 80-100 gramos de pasta por persona.
- Aceite y sal.

Pasos

Ponemos en una sartén un poco de aceite con los champiñones, la cebolla bien picada y el pollo que previamente hemos picado en trozos pequeños.

Mientras, en una olla, ponemos a cocer la pasta, yo en este caso usé macarrones, pero cualquier otro tipo de pasta nos vale igualmente.

Una vez estén hechos los champiñones, la cebolla y el pollo, añadimos la nata y el queso roquefort, todo a fuego lento. Removemos para derretir el queso. Lo llevamos a ebullición para que la nata espese, ya que si solo la calentamos, sin que hierva, nos quedará una salsa muy líquida. En este caso, será suficiente con esto, porque el queso también contribuye a que espese. Ya sabéis, si no espesa, añadís un poco de maizena.

Es una receta bastante hiper-calórica, así que usadla con moderación.





¡a ejercitar las papilas gustativas!

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domingo, 18 de noviembre de 2012

Pechuga de pollo en salsa

Hoy traigo una receta carnívora-hipercalórica. Yo soy más de dulce, ya me conocéis, pero ésta comida me encanta, y eso que no es nada del otro mundo. Vamos al lío.

Necesitaremos (para 4 personas):
- 4 Pechugas de pollo (1 por comensal).
- Nata para cocinar (3 cartones de 200ml).
- Champiñones.
- 1 Cebolla grande.
- Aceite.
- Sal.
- Pimienta.

Proceso:

Picamos la cebolla en trozos pequeñitos y la ponemos a dorar con aceite a fuego lento. Cuando está casi dorada (sin llegar nunca a estar crujiente), añadimos los champiñones. En este caso usé una lata de champiñones laminados, porque era lo que tenía en casa, pero si usáis champiñones naturales os saldrá más sabrosa. Cuando los champiñones esten hechos, lo apartamos.

Cortamos las pechugas de pollo en trozos más o menos de bocado. Las ponemos en la sartén a fuego medio con un poco de aceite. Una vez hechas las apartamos.

Volvemos a nuestra cebolla con champiñones; añadimos la nata y ponemos fuego lento. Salpimentamos al gusto. Si ponéis poca sal os saldrá dulce, porque la nata es dulce. Añadir pimienta en abundancia, que le da un sabor estupendo. Llevamos a ebullición. Una vez hecho esto, la incorporamos a nuestras pechugas y a fuego muy lento mezclamos bien durante uno o dos minutos. 

Ya está nuestra sabrosa comida lista para servir. 
Si no os gusta que la salsa tenga tropezones, la podéis pasar por la batidora. A mí personalmente me gusta encontrarme trozos y además poder mojar, por eso igual me sale la carne un poco flotando.

Truco del almendruco:  si os parece que la salsa está muy líquida, podéis añadir un poco de maizena, poco menos de media cucharada rasa de café. Tendréis que diluirla en un poco de nata, luego añadirla a vuestra salsa y mezclar muy bien. Yo, de hecho, le puse una pizca, tan pizca que apenas espesó lo justo.










¿A qué esperáis insensatos? ¡A ejercitar las papilas gustativas! :)












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